A Evelyn, con amor
Vivir… es como escribir tu propio artículo para el periódico La Humanidad.
Escribir siempre fue mi pasión. Bueno, no siempre.
Hasta que cumplí doce años estuve obsesionada con ser una princesa. Pero
luego me convencí de cuán difícil sería ganar una corona o gobernar un
reino, y comencé a interesarme por la realidad. Escribiendo en mi diario
descubrí que me encanta escribir y que para eso nací.
Aquella mañana Justin me llamó al celular. No otra vez, pensé.— Cariño, hoy es el día, paso a buscarte en un rato
para lo que te conté. Mua mua.— Justin siempre fue tan repugnante. Mis
amigas piensan que es lo máximo, pero, créanme, no es lo que parece.
Justin y yo nos conocimos en el casamiento de su hermana, la secretaria
de mi padre. Desde que lo vi pensé que era mi príncipe azul, tan cortés,
tan elegante… Comenzamos a salir, nos enamoramos y, aunque amara a
Justin y él a mí, nunca ignoré que era un hombre superficial apasionado
por la moda y por su revista The New Glamour. Pero lo entendía, todos
tenemos nuestra pasión.
—Ésta es la oportunidad de tu vida— comentó Justin
mientras conducía el auto— Tomarte esas fotos es sólo el inicio de tu
carrera como modelo.
—Todo perfecto… si yo quisiera convertirme en modelo.
—Ay por favor, Mia, no me digas que prefieres ser una periodista cualquiera.
—No hables así, Justin, me gusta mi carrera y sé qué puedo tener mi propia revista si me lo propongo.


—Oh sí… el dinero lo puede todo. Perdón, perdón—
dijo Justin intentando disculparse— no voy a negar que tienes talento.
Pero no es tu talento el que te hará triunfar, sino tu belleza— y me
acarició el cabello. Odiaba aquellos ojos de lástima.